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La Serra de Tramuntana, corazón y pulmón de la isla de Mallorca
Quince años después de su declaración como Patrimonio Mundial de la UNESCO, la Serra de Tramuntana sigue siendo mucho más que un paisaje: es el alma de Mallorca.
Hay lugares que no se visitan: se sienten. La Serra de Tramuntana, esa columna vertebral de piedra y verde que recorre el noroeste de Mallorca de extremo a extremo, es uno de ellos. Este 2026 se cumplen quince años desde que la UNESCO la reconoció como Patrimonio Mundial en la categoría de Paisaje Cultural, un reconocimiento que no hizo sino confirmar que esta sierra es, a la vez, geografía, historia, identidad y futuro.
Y es que la Serra de Tramuntana no es solo un entorno natural de extraordinaria belleza. Es, sobre todo, un paisaje forjado por generaciones de agricultores, pastores y campesinos que transformaron una montaña escarpada en un mosaico de terrazas, bancales, fuentes y caminos que todavía hoy definen la fisionomía de la isla.
Los olivos centenarios, las possessions —esas grandes fincas que vertebraron la economía rural mallorquina—, los muros de piedra seca y los pueblos enclavados en lo alto de las cumbres cuentan una historia de adaptación y de respeto por el territorio que sigue siendo un modelo.
La Serra de Tramuntana es también un espacio deportivo y de naturaleza de primer orden: atrae a ciclistas, senderistas y escaladores de todo el mundo, no solo por la exigencia de sus terrenos, sino por la incomparable calidad paisajística de cada recorrido. Pedalear por sus carreteras serpenteantes, caminar por sus antiguos senderos de carboneros o simplemente contemplar el Mediterráneo desde sus cimas es una experiencia que trasciende el ocio.
Este aniversario llega en un momento especialmente significativo, dado que el Consell de Mallorca ha presentado un anteproyecto de Ley de la Serra de Tramuntana, que busca dotar a este paisaje cultural único de un marco jurídico propio que refuerce su protección, mejore su gestión y garantice su viabilidad económica a largo plazo.
Además, la cordillera mallorquina es uno de los paisajes españoles que forma parte además de la Alianza de Paisajes, y que se ha integrado recientemente en la Red de Asociaciones por la UNESCO, un reconocimiento a su trayectoria de gestión y conservación que la sitúa en el mapa de los territorios de referencia a escala mundial.
Esta dimensión internacional refuerza el carácter singular de un espacio que, a pesar de su proyección global, sigue siendo profundamente local: el lugar donde Mallorca se mira a sí misma.
Quince años después de su declaración, la Serra de Tramuntana sigue siendo lo que siempre fue: un paisaje habitado, trabajado y cuidado por generaciones, cuyo valor no reside únicamente en su belleza, sino en la relación profunda entre el territorio y las personas que lo han moldeado. Un legado que, en su aniversario, Mallorca reafirma su voluntad de preservar.
Expreso. Redacción. J.R
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España lidera la resiliencia turística en Europa ante el conflicto en Medio Oriente
Nuevos datos de Travellyze muestran importantes diferencias entre los viajeros europeos ante los conflictos internacionales y revelan una fuerte brecha generacional en la percepción del riesgo.
Los viajeros europeos no reaccionan de la misma manera ante los conflictos internacionales. Mientras algunos mercados frenan rápidamente sus planes de viaje ante un contexto geopolítico inestable, otros, como España, mantienen una elevada predisposición a viajar incluso bajo advertencias oficiales.
Así lo revela un nuevo análisis de Travellyze, la plataforma líder de inteligencia turística en Europa, que identifica a España como uno de los mercados emisores con mayor potencial de recuperación para los destinos de Oriente Medio.
Según el estudio, el 67% de los viajeros españoles afirma que viajaría a un destino incluso bajo un aviso gubernamental oficial, ya sea de forma incondicional, tras realizar su propia evaluación de seguridad o si la propuesta resulta suficientemente atractiva.
El contraste se ve claramente cuando se compara con el dato que llega desde los mercados nórdicos: se ve una actitud mucho más cautelosa, ya que solo el 39,1% de los suecos y el 39,6% de los noruegos se mostrarían dispuestos a hacerlo.
Por otro lado, Finlandia (53,7%), Reino Unido (50,7%) y Francia (48,3%) ocupan posiciones intermedias, mientras que Alemania, Países Bajos y Dinamarca se sitúan entre los mercados más prudentes frente al riesgo. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que una mayor preocupación por el conflicto no siempre se traduce en un rechazo permanente al viaje.
España e Italia son precisamente los países donde más viajeros afirman verse afectados emocionalmente por las guerras y conflictos internacionales: más del 82% considera este factor como una barrera “alta” o “muy alta” en la planificación de sus vacaciones. Aun así, ambos mercados siguen siendo los más predispuestos a viajar una vez perciben señales de estabilización y confianza.
Por el contrario, los viajeros escandinavos muestran una menor reacción emocional ante los conflictos, pero tienden a transformar esa cautela en una renuncia mucho más firme al viaje.
‘España e Italia nos están transmitiendo algo paradójico pero estratégicamente crucial: la preocupación emocional no equivale necesariamente a un rechazo permanente’, afirmó Chris Pomeroy, director Global de Turismo en Hopscotch, agencia de comunicación global líder en el sector de turismo. ‘Para los destinos de Oriente Medio, estos son mercados en los que conviene seguir invirtiendo antes de que llegue plenamente la recuperación’.
El análisis también revela una clara fractura generacional. Entre los viajeros de 18 a 29 años, el 72,9% asegura que viajaría pese a un aviso oficial, frente a los mayores de 60 años, de los cuales solo lo haría el 33,7%. Además, casi uno de cada cinco jóvenes afirma que lo haría de manera incondicional.
La percepción del conflicto también cambia significativamente según la edad. Mientras el 78,3% de los mayores de 60 considera las guerras internacionales como un importante factor disuasorio, entre los menores de 30 la cifra desciende al 63,1%.
‘La edad es probablemente el principal indicador de tolerancia al riesgo en este estudio’, señaló Christophe De Bruyn, Socio Senior en THR Strategies, consultora estratégica del grupo Hopscotch.
‘Los destinos de Oriente Medio deben empezar a pensar no solo por países, sino también por generaciones. Un viajero joven en Estocolmo puede mostrar comportamientos muy distintos a los de un viajero sénior en Madrid’.
Combinando la resiliencia frente a los avisos oficiales y la sensibilidad ante los conflictos, España, Finlandia y Reino Unido emergen como algunos de los mercados europeos con mayor capacidad para liderar la recuperación del turismo hacia Oriente Medio.
En contrapartida, los mercados nórdicos —especialmente Suecia, Noruega y Dinamarca— requerirán más tiempo y mayores esfuerzos en términos de confianza, comunicación y percepción de seguridad antes de recuperar plenamente la demanda.
Expreso. Redacción. A.F
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Petit Palace refuerza su posicionamiento en el centro histórico de Valencia
Petit Palace, la cadena española líder de hoteles boutique urbanos, ha finalizado la reforma integral de su hotel Plaza de la Reina, uno de sus activos más representativos en el centro histórico de Valencia.
La intervención ha permitido actualizar el hotel desde una mirada contemporánea, manteniendo su esencia arquitectónica y su conexión con el entorno urbano. Con una inversión de casi un millón de euros, el proyecto ha abordado la renovación integral de sus 43 habitaciones distribuidas en cinco plantas, así como la transformación completa de sus zonas comunes.
El resultado es un espacio más cálido, funcional y alineado con las nuevas expectativas del viajero, en el que diseño, confort y contexto dialogan de forma natural. Más allá de la actualización estética, la reforma responde a una visión estratégica: adaptar activos urbanos con historia a un modelo hotelero actual, capaz de generar valor a largo plazo.
Diseño, confort y coherencia con el entorno
El proyecto ha sido desarrollado por HT Interior Design, bajo la dirección de Ana Guasp, Directora de Arquitectura de Petit Palace, quien señala que ‘el objetivo ha sido encontrar el equilibrio entre historia y contemporaneidad. Hemos trabajado dando protagonismo a la luz de Valencia, los materiales y la identidad del edificio para crear un espacio acogedor, pensado para el bienestar del huésped y para perdurar en el tiempo’.
Las habitaciones se han concebido como espacios serenos y luminosos, donde predominan los materiales naturales, los tonos neutros y una iluminación cuidadosamente diseñada. Elementos como la madera, los textiles de lino o los detalles en metal negro mate aportan coherencia y calidez al conjunto.
En las zonas comunes, como la recepción o el área de desayunos, el rediseño ha apostado por una estética natural y una mayor versatilidad de uso, con materiales como la madera clara y textiles en tonos suaves que refuerzan la sensación de continuidad y equilibrio.
Un proyecto que refuerza el valor del activo y la presencia en Valencia
Uno de los ejes clave de la intervención ha sido la puesta en valor de los elementos originales del edificio, una joya arquitectónica de principios del siglo XX obra del arquitecto Luis Ferreres, integrando piezas como los pilares de fundición o la escalera principal en el nuevo diseño.
El resultado es un hotel boutique que combina carácter histórico y confort contemporáneo, reforzando la propuesta de Petit Palace como operador especializado en la transformación de activos urbanos en ubicaciones prime.
Plaza de la Reina forma parte de los hoteles que Petit Palace agrupa bajo el concepto CASA: alojamientos pensados como prolongación del hogar, donde el huésped baja revoluciones, encuentra su ritmo y se siente reconocido. La reforma no busca impresionar, sino acoger. Por eso el énfasis está en la habitabilidad, en el silencio, en la calidez, en una hospitalidad que se anticipa sin invadir, Valencia queda fuera, esperando; en el hotel, cada huésped encuentra su rincón y vuelve a su ritmo.
La finalización de esta reforma se suma a otras actuaciones recientes del grupo, como Petit Palace Chueca y Petit Palace Puerta del Sol, y consolida su presencia en Valencia como una plaza estratégica dentro de su red urbana.
Ubicación privilegiada en el corazón de Valencia
Petit Palace Plaza de la Reina se alza en uno de los enclaves más carismáticos y con mayor vida del centro histórico de Valencia, entre calles adoquinadas, fachadas señoriales y plazas llenas de energía mediterránea. Su localización, en la calle Abadía de Sant Martí, a escasos metros de la Plaza de la Reina, permite a los huéspedes sumergirse de lleno en el pulso cultural y social de la ciudad, donde tradición y modernidad conviven de forma natural.
Desde el hotel, es posible recorrer a pie algunos de los emblemas más representativos de Valencia, como la Catedral y su icónica Torre del Miguelete, la Lonja de la Seda, el Mercado Central, o el Museo Nacional de Cerámica, justo enfrente del edificio.
A su alrededor se despliega una oferta diversa de restaurantes locales, cafés con encanto, boutiques de diseño independiente y espacios culturales que invitan a descubrir la esencia más auténtica de la ciudad. Un hotel que conecta con el ritmo real de la ciudad y permite vivir la capital del Turia desde dentro, ya sea para una escapada urbana de fin de semana, como de una estancia más prolongada.
Además, el hotel mantendrá su política pet friendly, continuando con la filosofía del grupo de ofrecer experiencias inclusivas y personalizadas para todo tipo de viajeros.
Expreso. Redacción. J.R
























