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República Dominicana invierte en la revitalización de Boca Chica
El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, anunció un plan de inversión para transformar Boca Chica en ‘un destino turístico revitalizado y, sobre todo, una ciudad diseñada para su gente’.
Así, se ha previsto una inversión público-privada que ronda los 20.000 millones de pesos, unos 291 millones de euros, en un plan que incluye la construcción de proyectos turísticos, saneamiento, pavimentación, alumbrado público, centros educativos, un hospital pediátrico, espacios de ocio y la distribución de títulos de propiedad a miles de familias.
Lo que se pretende es transformar en República Dominicana a Boca Chica en ‘un importante centro logístico, un centro de desarrollo económico, un espacio para la innovación, un destino turístico revitalizado y, sobre todo, una ciudad diseñada para su gente’.
Boca Chica se ubica a unos 40 kilómetros al este de la capital, Santo Domingo, y se incluye el desarrollo del proyecto Costa Blanca, una iniciativa privada con espacios residenciales, recreativos y comerciales, un hotel y un parque de playa de aproximadamente 38.000 metros cuadrados para uso público.
Para Tania Ramírez, socia directora de Terra Partners y responsable del proyecto Costa Blanca, reveló que se construirá un complejo inmobiliario de uso mixto de más de 600.000 metros cuadrados, que contará con viviendas, tiendas y zonas de ocio.
El proyecto Costa Blanca también incluye la construcción de un parque lineal en la playa para uso público, así como la reubicación organizada de los vendedores ambulantes de la playa, ‘con el objetivo de integrar a la comunidad en el turismo y el desarrollo urbano del municipio’.
El plan para Boca Chica incluye la construcción de un nuevo sistema de alcantarillado sanitario, una planta de tratamiento y un emisario submarino para proteger la playa, mejorar el nivel freático y garantizar un desarrollo ambientalmente sostenible en las próximas décadas.
Entre otras inversiones, el proyecto también incluye la construcción de carreteras para conectar Boca Chica con el sur, el norte y el noreste del país; el asfaltado de más de 125 kilómetros de calles y la revitalización de diversos espacios y edificios públicos.
Expreso. Redacción. A.F
Cayo Ambergris y San Pedro: grandes atracciones sin aglomeraciones
El equilibrio perfecto entre la aventura caribeña y la serenidad de un paraíso inexplorado en Belice.
Conocido cariñosamente en todo el país como ‘La Isla Bonita’, Cayo Ambergris es el destino insular más grande y vibrante de Belice. Con unos 40 kilómetros de largo y apenas 1,6 kilómetros de ancho, esta estilizada lengua de tierra caribeña fusiona a la perfección el ritmo relajado de sus playas de arena blanca con el dinamismo de una infraestructura moderna, resorts galardonados, una gastronomía marina de primer nivel y una animada vida nocturna.
Aquí, el día a día se mueve al ritmo de los carritos de golf, el medio de transporte predilecto para recorrer sus pintorescas calles empedradas.
Desde la costa, muelles de todas las formas y tamaños se extienden hacia el horizonte de aguas turquesas, lo suficientemente cerca de la imponente Barrera de Coral de Belice como para escuchar el arrullo de las olas rompiendo sobre los corales. Ya sea que busques descansar en una hamaca bajo las palmeras, sumergirte en aventuras submarinas o deleitarte con tours gastronómicos, este paraíso ofrece opciones excepcionales para cada estilo y presupuesto.
Iconos submarinos y tesoros de Cayo Ambergris
La privilegiada ubicación de la isla, a un costado de uno de los sistemas de arrecifes más grandes del planeta, la convierte en el epicentro de la exploración acuática. A continuación, se detallan los santuarios naturales y puntos de interés más espectaculares de la región:
Reserva Marina de Hol Chan y Shark Ray Alley
Cuyo nombre de origen Maya significa ‘pequeño canal’, Hol Chan hace referencia a una profunda y espectacular fisura natural en la barrera de coral. Declarada en 1987 como la primera reserva marina de Belize, este espacio protegido abarca 5,516 hectáreas segmentadas en cuatro hábitats esenciales: el arrecife de coral, extensas praderas marinas, bosques de manglares y el célebre callejón de los tiburones y las rayas.
A solo seis kilómetros al sur de San Pedro, este santuario es famoso por albergar pacíficos bancos de tiburones nodriza y majestuosas rayas que nadan libremente en su hábitat. Además, sus aguas brindan refugio a especies emblemáticas y en peligro de extinción, como las tortugas verdes y bobas, el mero y delicadas formaciones de coral cuerno de alce y de ciervo.
El sector conocido como Shark Ray Alley, antiguo punto donde los pescadores locales limpiaban sus capturas es hoy en día uno de los mejores sitios de snorkel del mundo y una parada fotográfica obligatoria.
Atolón de Turneffe
Situado estratégicamente cerca de la costa, Turneffe es la base perfecta para los apasionados del buceo y la pesca con mosca. Sus impresionantes paredes submarinas verticales atraen a buceadores de todos los niveles.
Los más experimentados encuentran un desafío fascinante en The Elbow, un punto de corrientes idóneo para el avistamiento de rayas águila, mientras que el lado de sotavento regala pendientes suaves tapizadas de esponjas tubulares y corales blandos, ideales para el snorkel principiante.
El atolón resguarda también una rica historia de naufragios que hoy funcionan como asombrosos arrecifes artificiales:
• El Sayonara: Una pequeña embarcación de pasajeros y carga hundida en 1985 en el sector occidental.
• El Witconcrete: Un imponente gigante de hormigón de 114 metros de eslora que ofrece una inmersión monumental y única en la zona.
Para los pescadores, Turneffe es un edén de renombre internacional. Sus aguas son famosas por la búsqueda del codiciado Grand Slam de la pesca con mosca (macabí, palometa y sábalo migratorio), compartiendo el ecosistema con barracudas, pargos, marlines y peces vela. Asimismo, se practica la pesca sustentable para proteger el ecosistema y es indispensable una licencia para poder practicarla.
Mexico Rocks
Este singular banco de rocas se caracteriza por sus formaciones coralinas que se elevan entre 3 y 3.6 metros de altura en una zona somera y de aguas cristalinas. La fisonomía llana del lugar lo convierte en el sitio predilecto para quienes se inician en el snorkel, o para aquellos que desean experimentar el SNUBA (buceo con suministro de aire desde la superficie).
Considerado por mucho tiempo un secreto a voces entre los lugareños, este jardín submarino está repleto de estrellas de mar, langostas, anguilas y coloridos alevines. Debido a su ubicación exclusiva, se recomienda coordinar una excursión guiada para acceder a él.
Parque Nacional y Reserva Marina Bacalar Chico
Ubicado en el extremo norte de la barrera de coral, justo en la frontera natural con México, Bacalar Chico es un paraíso virgen ideal para los viajeros que buscan rutas alternativas y alejadas del turismo convencional.
Accesible únicamente en embarcaciones que zarpan desde San Pedro o Cayo Caulker, este sitio posee un inmenso valor arqueológico: en la antigüedad fue un enclave comercial Maya clave, donde sus habitantes excavaron a mano el canal que hoy separa a Cayo Ambergris de la península de Yucatán.
El destino se divide en dos grandes tesoros protegidos:
• La Reserva Marina (6,284 hectáreas): Un ecosistema crucial para la reproducción de especies comerciales como el jurel de ojo de caballo y el mero negro, además de servir de hogar para tres especies de tortugas marinas.
• El Parque Nacional (5,080 hectáreas): Un territorio escarpado y diverso compuesto por bosques costeros, pantanos, cenotes y lagunas. Cuenta con 18 kilómetros de senderos naturales destinados al senderismo de aventura, siendo el hábitat protegido de felinos americanos en peligro de extinción, como el puma y el jaguar.
Ya sea explorando los vestigios de las antiguas rutas Maya en el norte, sumergiéndose entre los amigables gigantes marinos de Hol Chan o simplemente contemplando el atardecer caribeño desde un muelle en San Pedro, Cayo Ambergris demuestra que se puede tener todo sin necesidad de renunciar a la calma.
Es un destino que no exige prisas, sino curiosidad; un rincón donde la inmensidad de la segunda barrera de coral más grande del mundo se combina con la calidez de un pueblo que se mueve sin prisa.
Visitar ‘La Isla Bonita’ es, en definitiva, descubrir el equilibrio perfecto entre la aventura de primer nivel y ese lujo genuino que sólo se encuentra en los lugares que preservan su auténtica esencia natural.
Expreso. Redacción. J. R
























