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Actualizado: hace 1 hora 58 mins
La aplicación de IA en la actualidad... es como el sexo en la adolescencia
Dimitrios Buhalis, profesor del Centro de investigación turística y hotelera de la Universidad de Bournemouth, no ha dejado lugar a dudas en su intervención en ITB Berlín: “La aplicación de la inteligencia artificial (IA) hoy en día es como el sexo en la adolescencia, que todo el mundo habla de ella pero nadie sabe cómo utilizarla... y todos piensan que los demás sí la están usando”. Ante este panorama, Buhalis reconoce que la situación le recuerda a 1997, “cuando irrumpió internet, que transformó el acceso a la información, pero la IA lo hará con todo: la naturaleza de la inteligencia y la toma de decisiones. Va a cambiar también las relaciones, porque ya serán máquina-máquina”. Pero ¿cómo redefinirá la gestión de los destinos? La aplicación de la inteligencia artificial está marcando un punto de inflexión en la gestión de los destinos, pero su impacto real depende de la integración del ecosistema completo, como ha recalcado el profesor Dimitrios Buhalis. Más allá de soluciones tecnológicas aisladas, el turismo inteligente exige coordinación entre recursos, procesos, planificación, mercado y tecnología para construir un sistema interconectado y eficiente. El enfoque del turismo inteligente, según el proffesor, parte de una premisa clara: “La tecnología y la infraestructura son plataformas clave para manejar el sistema turístico, pero no resuelven problemas por sí solas”. La IA, en este contexto, no sólo asiste en la toma de decisiones, sino que puede adoptarlas de forma autónoma mediante aprendizaje automático y análisis masivo de datos, alterando la lógica tradicional de gestión. El profesor de la Universidad de Bournemouth Dimitrios Buhalis, en su presentación en la Convención ITB sobre cómo va a afectar la aplicación de la IA a la gestión de los destinos. Fuente: Hosteltur. Esta evolución impacta tanto en la experiencia del visitante como en la operativa interna. Los clientes utilizan dispositivos móviles con aplicaciones capaces de ofrecer personalización y comunicaciones en tiempo real, lo que transforma la experiencia antes, durante y después del viaje. Los sistemas podrán recomendar actividades en función del horario disponible o reconstruir entornos culturales mediante experiencias inmersivas, incluso en metaversos. Sin embargo, como ha subrayado Buhalis, el verdadero cambio se produce en la gobernanza del destino. La automatización trasladará parte de la negociación y la toma de decisiones del humano a la máquina, generando nuevos desafíos para gestores públicos y privados. La integración de la IA fomenta un modelo centrado en el cliente y en la personalización profunda, pero obliga a revisar procesos, roles y relaciones dentro del ecosistema turístico. La gestión de datos es clave Para que un destino sea realmente inteligente debe priorizar la gestión de datos limpios, la interoperabilidad y la automatización de decisiones. La calidad del dato es la base sobre la que se construyen sistemas eficaces; sin ella, las inversiones tecnológicas resultan ineficientes. Por ello, su principal consejo para las DMO (Organización de Gestión del Destino) es integrar a todos los actores -económicos, sociales y tecnológicos- y mapear responsabilidades para generar sinergias reales. El liderazgo emerge así como factor crítico para articular esta transformación: “No basta con adquirir tecnología: se requiere desarrollo interno, conocimiento y redes colaborativas capaces de cocrear valor. La gestión inteligente radica en optimizar redes y análisis de big data para operar el destino como un ecosistema complejo. Aunque avances como la IA generativa o la futura IA cuántica se encuentran en fases iniciales, el horizonte apunta hacia sistemas capaces de razonar y adaptarse de forma cognitiva. El futuro del turismo, según ha concluido Dimitrios Buhalis, dependerá de “la capacidad de los destinos para integrar humanos y máquinas en espacios vivos y conectados, en una transformación que apenas ha empezado pero que promete efectos profundos y duraderos”
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